Hace apenas unas semanas fui invitada a impartir el taller āLas comunicaciones en el sector turismo en tiempos de crisisā a un selecto grupo de miembros de ADOMPRETUR (Asociación Dominicana de Prensa TurĆstica), como parte de una serie de iniciativas innovadoras y oportunas que impulsa la actual directiva de la institución, encabezada por su presidenta, Sarah HernĆ”ndez.
MĆ”s que una jornada de capacitación, el encuentro se convirtió en un espacio de enriquecedor intercambio profesional, donde analizamos algunos de los episodios de crisis que han impactado al paĆs en los Ćŗltimos aƱos y revisamos los protocolos fundamentales para una gestión comunicacional eficaz en situaciones de crisis.
Al concluir aquella experiencia, me marchĆ© con la convicción de que todos los presentes compartĆamos una misma preocupación: la necesidad de asumir con mayor responsabilidad el tratamiento informativo de las crisis a las que, inevitablemente, estĆ” expuesta la actividad turĆstica.
Lamentablemente, este tipo de formación no alcanza todavĆa a todos los medios de comunicación nacionales. De ser asĆ, quizĆ”s existirĆa una mayor conciencia sobre el daƱo que pueden ocasionar los titulares sensacionalistas y alarmistas que suelen proliferar cada vez que el paĆs enfrenta algĆŗn acontecimiento adverso.
Un ejemplo reciente lo encontramos en el incendio ocurrido hace apenas unos dĆas en BayahĆbe. Mientras las autoridades y los organismos de emergencia trabajaban para controlar la situación, un reconocido canal de televisión nacional decidió titular su cobertura con una frase impactante y desafortunada: āINFIERNO EN EL PARAĆSOā.
MĆ”s allĆ” de la espectacularidad del encabezado, me pregunto si somos realmente conscientes del impacto que generan este tipo de mensajes sobre la imagen de un destino turĆstico.
Una crisis en el sector turismo puede definirse como cualquier acontecimiento que amenace la seguridad, la reputación, la demanda, la operatividad o la imagen de un destino, empresa o institución vinculada a esta industria. Estas crisis pueden tener mĆŗltiples orĆgenes. Sanitarios (epidemias, virus o intoxicaciones), naturales (huracanes, terremotos e inundaciones), de seguridad (criminalidad, accidentes o fallecimientos de visitantes), reputacionales (rumores o noticias negativas), sociopolĆticos (protestas, conflictos migratorios o inestabilidad institucional), tecnológicos (ciberataques o fallos en infraestructuras crĆticas) o ambientales (contaminación, sargazo o deterioro de los ecosistemas costeros).
Sin embargo, una crisis turĆstica trasciende las afectaciones operativas que pueda ocasionar sobre aeropuertos, hoteles, lĆneas aĆ©reas o sistemas de transporte. Su principal impacto recae sobre un activo mucho mĆ”s frĆ”gil y valioso: la confianza del viajero.
Y cuando la confianza se ve comprometida, la comunicación deja de ser una herramienta complementaria para convertirse en un componente esencial de la gestión de la crisis.
La Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) ha seƱalado que la gestión de crisis constituye una necesidad estratĆ©gica para que los destinos puedan responder eficazmente a situaciones que alteran la confianza de los mercados emisores y la estabilidad de la actividad turĆstica. Con este propósito, el organismo ha desarrollado diversas guĆas y recomendaciones orientadas a fortalecer la capacidad de respuesta de gobiernos, empresas y destinos ante escenarios adversos.
La gestión de crisis debe concebirse como un proceso integral que abarque las etapas de prevención, respuesta, recuperación y aprendizaje. No se trata únicamente de reaccionar cuando ocurre un incidente, sino de prepararse para minimizar sus efectos y acelerar la recuperación posterior.
Durante una crisis, existen principios bĆ”sicos de comunicación que nunca deberĆan ser ignorados:
- Rapidez:Ā el vacĆo informativo suele ser ocupado por rumores y especulaciones.
- Veracidad:Ā la credibilidad se construye sobre hechos, no sobre versiones maquilladas.
- EmpatĆa: las personas a menudo deben estar por encima de la reputación institucional.
- Coordinación: una sola voz evita contradicciones y confusión.
- Transparencia:Ā comunicar lo que se sabe, lo que aĆŗn no se sabe y lo que se estĆ” haciendo.
- Actualización constante: la crisis evoluciona y la información también.
- VocerĆa clara: mĆŗltiples portavoces generan mensajes inconsistentes.
- Escucha activa:Ā monitorear medios, redes sociales, comunidades locales y mercados emisores.
La recuperación de un destino después de una crisis depende, en gran medida, de su capacidad para gestionar adecuadamente la percepción pública mediante información clara, oportuna, consistente y verificable.
En ese proceso, el papel de la prensa resulta determinante. Los medios pueden contribuir a preservar la confianza en el destino o, por el contrario, amplificar innecesariamente el temor y la incertidumbre.
Nuestro paĆs posee amplia experiencia enfrentando crisis de diversa naturaleza. Desde los efectos devastadores de los huracanes Georges (1998), Irma y MarĆa (2017), pasando por las mĆŗltiples tensiones derivadas de la situación haitiana, la crisis reputacional del 2019, la pandemia de COVID-19, hasta la reciente desaparición en Punta Cana (marzo 2025) de la estudiante Sudiksha Konanki. El paĆs ha tenido que aprender a gestionar momentos complejos que han puesto a prueba la resiliencia de nuestra principal industria.
La experiencia internacional demuestra que, en turismo, la percepción puede llegar a ser tan determinante como la propia realidad; por lo tanto, una crisis mal comunicada termina convirtiéndose en una segunda crisis.
QuizĆ”s por eso, cuando leemos titulares como āInfierno en el paraĆsoā, deberĆamos preguntarnos si realmente estamos informando o si, sin proponĆ©rnoslo, estamos contribuyendo a erosionar uno de los patrimonios económicos y reputacionales mĆ”s valiosos de la nación. Por esto entiendo que la prensa no debe convertirse en promotora acrĆtica del destino, pero tampoco en amplificadora irresponsable del miedo.
Porque los incendios se apagan. Las infraestructuras se reconstruyen. Las operaciones se recuperan. Pero la confianza, una vez perdida, suele tardar mucho mĆ”s tiempo en volver. Y raras veces debemos olvidar que la confianza constituye el principal activo de cualquier destino turĆstico.
Precisamente, el reciente incendio ocurrido en las instalaciones del hotel Viva Dominicus Beach, en BayahĆbe, ofrece un ejemplo digno de reconocimiento sobre cómo gestionar adecuadamente una crisis. Desde los primeros momentos del incidente, el equipo de comunicaciones de Viva Resorts actuó con rapidez, transparencia y sentido de responsabilidad, manteniendo informados a los medios de comunicación, socios comerciales y pĆŗblico en general sobre la evolución de los acontecimientos. Lejos de minimizar la situación o refugiarse en el silencio, la empresa optó por una comunicación abierta y oportuna, contribuyendo a evitar especulaciones y rumores que pudiesen agravar el impacto reputacional del hecho.
Igualmente meritoria fue la actitud asumida por la dirección de la empresa. Resulta justo destacar el liderazgo ejercido por el señor Rafael Blanco Canto, vicepresidente ejecutivo de Viva Resorts, quien, a pesar de la dificultad del momento, se mantuvo desde el principio al frente de las informaciones emitidas sobre el incidente, transmitiendo mensajes de responsabilidad y confianza. Su presencia activa y disposición para atender a los medios constituyen una muestra de compromiso con la transparencia y una demostración de que las crisis no se enfrentan ocultando información, sino gestionÔndola con profesionalismo, credibilidad y respeto hacia la opinión pública.
Si el titular āInfierno en el paraĆsoā representa lo que no se debe hacer, la actuación comunicacional de Viva Resorts y el liderazgo mostrado por Rafael Blanco Canto constituyen, sin duda, una referencia de lo que sĆ debemos replicar cuando la reputación de un destino estĆ” en juego.
